Vietnam, uno de los principales proveedores del Estado español juntamente con Brasil y Uganda, aconsejado por organismos internacionales incrementó considerablemente su superficie de cafetales sacrificando bosques, poniendo en peligro los sistemas naturales de retención de agua, utilizando grandes cantidades de fertilizantes y pesticidas químicos y provocando un rápido agotamiento del suelo.
Los cultivos intensivos del café sustituyeron a los cultivos autóctonos y forzaron migraciones desde las zonas costeras hacia el interior, originando graves enfrentamientos sociales sofocados con rigor.