Unos 25 millones de familias de los países del Sur viven del café y afrontan las consecuencias de una grave crisis derivada de las míseras remuneraciones que reciben fruto de su trabajo.
El precio del café, fijado en las bolsas internacionales de los países del Norte, ha caído un 70% desde el año 1.997.
Cinco empresas multinacionales (Kraft Suchard, Nestlé, Procter&Gamble, Sara Lee y Tchibo) compran casi la mitad de los granos de café que se consumen en el mundo y generan beneficios de billones de dólares, pero estas ganancias no llegan al otro extremo de la cadena.
Las grandes multinacionales y sus intermediarios pagan a los pequeños productores unos precios que, en muchos casos, están por debajo del coste de producción. Son unas cantidades tan escasas que no cubren las necesidades básicas de les familias productoras.
Los pequeños productores de café están en proceso de construcción de estructuras organizativas, productivas y comerciales capaces de influir positivamente en les condiciones de vida de sus comunidades y hacerse un espacio en las redes internacionales de distribución de café.