El descenso que experimentó el Comercio Justo en 2008 se situó en un 2,9% con respecto al año anterior, año que registró el máximo volumen de facturación superando los 16,8 millones euros. Desde 2000, los ingresos han ido aumentando con una media del 12,1%.
Por comunidades autónomas, algo más de la mitad de las ventas de toda España se producen entre Cataluña (29,7%) y Madrid (21,8%). Éstas, junto con Andalucía (8,9%), País Vasco (8%) y Comunidad Valenciana (6,1%) representan el 75% del total.
La mitad de las compras se realizan en tiendas de Comercio Justo. La otra mitad se reparte entre establecimientos de productos ecológicos (7,9%), supermercados y grandes superficies (12,3%), otros minoristas (16,7%) y, en menor medida, hostelería y máquinas de vending.
En cuanto a las preferencias de las personas consumidoras, lo más vendido son los productos de alimentación, que representan el 60% de las ventas. El café se mantiene como el producto estrella: se lleva casi la mitad de las ventas de alimentos. Le siguen en ventas el cacao y el azúcar. En artesanía los artículos más comprados fueron los complementos (30%), y la decoración (26,7%), seguidos de textiles para el hogar (16,8%), ropa (11,8%) y juguetes (8,1%).
Estos productos provienen de 43 países, la mayoría latinoamericanos (16), seguidos de africanos y asiáticos. La mayoría de las organizaciones productoras de Comercio Justo son cooperativas o asociaciones.
En su segunda parte, el informe analiza la relación entre género y Comercio Justo. Las cifras reflejan que la pobreza afecta de manera especial a las mujeres: el 70% de los 1.200 millones de personas que viven en la pobreza, son mujeres. Además, en todo el mundo ellas reciben menos salario por el mismo trabajo. Pese a ser propietarias sólo de un 1% de la tierra en el planeta, son las principales productoras de alimentos: contribuyen entre el 70-80% en la alimentación en África subsahariana, el 65% en Asia y el 45% en América Latina.
El informe destaca que la igualdad de género es una prioridad para todas estas organizaciones, y por ello desarrollan diferentes estrategias. En todas las organizaciones de Comercio Justo, la remuneración es igual entre hombres y mujeres por el mismo trabajo, dado que la equidad es uno de los principios básicos del Comercio Justo