Durante la colonización, los europeos robaron a los pueblos autóctonos sus mejores tierras quedándose con los recursos naturales que les interesaban.
La población autóctona, para poder sobrevivir, tuvo que trabajar en condiciones de esclavismo en las tierras que habían sido suyas.
Al mismo tiempo se impuso la cultura europea y la diversidad y riqueza cultural de estos pueblos quedó apagada.
Los europeos introdujeron el cultivo de café en sus colonias americanas sobre el siglo XVIII mediante grandes plantaciones controladas por terratenientes.
A finales del siglo XIX estas grandes plantaciones se extendieron por África y Asia.