Tadesse Meskela es el fundador y Director General de la Oromia Coffee Farmers Co-operative Union, una cooperativa de segundo grado que agrupa 129 asociaciones de caficultores y más de 130.000 pequeños productores de café de la región de Oromia, al sur de Etiopía, país reconocido como la cuna del café. La película Blackgold ha dado a conocer al mundo la Cooperativa que dirige Tadesse y la compleja realidad de la cadena de producción y distribución del café.
La película Blackgold está mostrando en las pantallas de todo el mundo la dura realidad que viven los productores de Oromia Coffee Farmers Co-operative Union (OCFCU/ltd). ¿En qué momento nace la iniciativa de crear OCFCU/ltd?
OCFCU se crea para abordar el problema de los productores de café empobrecidos en Oromia que llevan siglos dedicados al cultivo de café sin obtener beneficio de ello. OCFCU nace con el objetivo de vender directamente el café de los pequeños productores socios y recuperar así el dinero de esa venta, evitando los intermediarios que se benefician del comercio del café.
El movimiento de comercio justo a menudo utiliza el café como ejemplo de bien que se produce en el Sur y se consume en el Norte. Pero Etiopía es reconocida por la excelencia de su café, y es sabido su consumo popular, siendo la ceremonia del café una de vuestras tradiciones más importantes. ¿Qué porcentaje del café que producen se exporta y qué se queda para consumo interno?
Los pequeños productores de Oromia producen 143.992 tolenaladas de café. De éstas, Oromia exporta directamente sólo 4.000 toneladas a mercados de especialidades (Comercio Justo, certificación ecológica, denominación de origen...). El resto lo vende a intermediarios del país que recopilan grano de diferentes cooperativas para subastar como café convencional. Del café que se vende en esta subasta, el 40% se consume en el país. Este alto consumo se debe a que Etiopía entiende el café como un alimento: todas las casas tienen una parcela de cultivo de café y celebramos la ceremonia del café mínimo dos veces al día.
“Blackgold” permite al espectador acompañarle en su periplo por todo el mundo para vender su café a un precio digno. ¿Como valoraría la percepción del comercio justo que se tiene a nivel internacional?
El comercio justo es un movimiento que trabaja para conseguir una relación equitativa entre los productores y los consumidores, una lucha para reclamar que los productores tengan un lugar mejor en el mundo. Si por lo contrario, no prestamos atención al campesinado, creo que será peligroso en el futuro. Se han manipulado las reglas del comercio internacional, y éstas ya no trabajan para aliviar la pobreza. Los países influyentes en la OMC y las Naciones Unidas son quienes deberían cooperar y hallar mecanismos para obtener un precio digno para los productos.
¿A qué actividades dedican el premio social que obtienen de la venta de Comercio Justo?
Usamos el premio social para mejorar las condiciones sociales en las aldeas de los productores. Ya hemos construido 15 escuelas, 5 centros de salud y 36 estaciones de abastecimiento de agua potable, y este año tenemos 40 nuevos proyectos para llevar a cabo gracias a la prima del comercio justo.
Acaba de volver de la Feria Specialty Coffee Association of America (SCAA) de Minneapolis, un encuentro internacional muy importante en el mundo del café. ¿Podría explicarnos si ha notado en América o en otras regiones del mundo la repercusión mediática de la película “Blackgold”?
Blackgold se está proyectando en más de 100 ciudades en Estados Unidos. También se ha emitido un par de veces en la Televisión Nacional, y toda la industria del café la ha visto. Además se está proyectando en muchos cines en todo el mundo y está en venta el DVD. Todo ello ha provocado una gran concienciación sobre el consumo de café, que en América es uno de los “motores” del día a día para sus consumidores.
Se están llevando a cabo en los últimos meses diversos talleres de revisión de precios del café en diferentes regiones cafetaleras de África en el marco del proyecto de SETEM con la African Fairtrade Network (AFN). ¿Como valoraría los resultados de estos talleres?
Estos talleres han sido un debate entre representantes de diferentes regiones cafetaleras para discutir abierta y profundamente sobre los costes de producción y lo que necesitan los productores para vivir una vida decente en el contexto etíope. Ha sido una experiencia muy interesante que ha establecido unos costes de producción razonables que pueden ayudar a revisar cual debería de ser el precio del café de comercio justo. Además, ha puesto de manifiesto a los campesinos que producen café más para el beneficio de otros que para el propio. Sería positivo poder reproducir en un futuro este tipo de talleres participativos y transparentes.
¿Podría compartirnos alguna reflexión sobre el rol de la AFN en la situación del café en general y sobre si ésta tiene algún impacto en la vida de los pequeños productores africanos?
AFN puede jugar un mayor rol si aumenta su capacidad de compartir experiencias entre distintas organizaciones, ayudando al empoderamiento de las mismas, facilitando información y formación en aspectos de mercado. Para ello se necesita de apoyo externo, como el que SETEM está prestando actualmente.
Y, finalmente, ¿nos podría dar su opinión sobre la negativa de más de 60 países africanos a aceptar los Acuerdos de libre Comercio EPAs que propone la UE?
Me alegro de que se negaran, ya que a mi juicio, los países africanos y europeos no estamos en la misma condición de competir. Necesitamos desarrollarnos con infraestructuras, tal como hizo Europa antes de abrirse al comercio exterior. Así que apoyo la negativa a los acuerdos hasta que alcancemos igualdad de condiciones. Europa debe invertir en infraestructuras en África antes de plantear acuerdos de libre comercio.