Cerca de 25 millones de familias en los países del Sur viven del café y afrontan una grave crisis derivada de las bajas remuneraciones que reciben por el fruto de su trabajo. El precio de este producto, fijado en las bolsas internacionales de los países del Norte, ha caído un 70% desde 1997 y en el 2002 se llegó a los índices más bajos de los últimos 30 años.
Aunque en los últimos años la tendencia de los precios ha sido al alza, miles de campesinos se han visto obligados a sacrificar la educación de sus hijos o a prescindir de medicamentos y alimentos básicos que no pueden pagar.